Poema · Las cosas viejas, de María Elvira Lacaci

Poema · Las cosas viejas, de María Elvira Lacaci

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Qué boba soy, Señor,

—me da verguenza que lo sepa alguien—,

con cuántas cosas cargo. Sin motivo.

Esta pluma así vieja que ha girado mi llanto.

Este abrigo teñido, o mejor, desteñido,

porque cuántos inviernos…

Esta horrorosa planta

tan raquítica

como mi corazón,

porque ha sobrevivido —como él—

la angustiosa miseria

de la ventana

oscura

de este patio indecente.

Y así,

muchas cosas menudas

que yo siento. Indefensas.

Y debiera dejarlas,

jubilarlas, tirarlas; ahora

ya podré cambiarme,

—el nuevo sueldo de los funcionarios…—.

Pero no. No podría

olvidarlas,

y llevaré conmigo

estas pequeñas cosas así dóciles.

(Sería tan cruel si las dejara…)

Ellas,

compartieron mis horas de agonía. No los seres humanos.

Además

tengo miedo, Señor.

Otro sitio. La Vida,

y seguiré tan sola. Desgajada,

y estas cosas

amigas,

pronunciarán mi nombre

desde su silencio.

Y cuando allá muy dentro

la ternura,

me arañe y me desgarre —por tenerla encerrada—,

lo mismo que otros días,

yo miraré estas cosas

tan sencillas, tan mínimas,

tan entregadas desde su inconsciencia,

y, lentamente,

mis venas,

se irán tornando mansas. Sosegadas.

Oh, Señor, si al menos

pudieran comprender cómo las amo.

 


«Las cosas viejas», de María Elvira Lacaci (España, 1916). Poema recogido en la antología «En voz alta: las poetas de las generaciones de los 50 y los 70», de Sharon Keefe Ugalde. Ediciones Hiperión (2007). 

186 libros escritos por mujeres que hay que leer antes de morir

186 libros escritos por mujeres que hay que leer antes de morir

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En mi blog anterior, Con todo mi ser, había publicado una entrada, ahora oculta, que me pareció que debía recuperar. Se trata de una simplificación de la conocida lista 1001 libros que hay que leer antes de morir. No pretendo entrar en el gran debate: ¿por qué son éstos los libros que deberíamos leer y quiénes tienen el poder de decidirlo? Mi verdadera intención es crear un filtro, poniendo el foco sobre las autoras, cuyo número es mucho menor. De este modo, si se desea tener la lista original como referencia o inspiración, pueda accederse a otra previa, una más reducida y quizás más imprescindible para algunos.

1. La historia de Genji / Murasaki Shikibu
2. Libro de la vida / Teresa de Jesús
3. La princesa de Clèves / Marie-Madelaine Pioche de Lavergne
4. Love in Excess / Eliza Haywood
5. Evelina / Fanny Burney
6. Los misterios de Udolfo / Ann Radcliffe
7. Camila / Fanny Burney
8. El castillo de Rackrent / Maria Edgeworth
9. Sentido y sensibilidad / Jane Austen
10. Orgullo y prejuicio / Jane Austen
11. Mansfield Park / Jane Austen
12. Emma / Jane Austen
13. Frankenstein / Mary Wollstonecraft Shelley
14. La charca del diablo / George Sand
15. Jane Eyre / Charlotte Brontë
16. Cumbres borrascosas / Emily Brontë
17. La inquilina de Wildfell Hall / Anne Brontë
18. La cabaña del Tío Tom / Harriet Beecher Stowe
19. Cranford / Elizabeth Gaskell
20. Norte y sur / Elizabeth Gaskell
21. Adam Bede / George Eliot
22. El molino de Floss / George Eliot
23. Silas Marner / George Eliot
24. Mujercitas / Louisa May Alcott
25. Middlemarch / George Eliot
26. Los pazos de Ulloa / Emilia Pardo Bazán
27. La saga de Gösta Berling / Selma Lagerlöf
28. El despertar / Kate Chopin
29. Some Experiences of an Irish R. M. / E. Somerville y V. M. Ross
30. La casa de la alegría / Edith Wharton
31. Ethan Frome / Edith Wharton
32. El retorno del soldado / Rebecca West
33. La edad de la inocencia / Edith Wharton
34. La casa de Claudina / Colette
35. Life and Death of Harriett Frean / May Sinclair
36. Cristina, hija de Lavrans / Sigrid Undset
37. The Professor’s House / Willa Cather
38. La señora Dalloway / Virginia Woolf
39. Ser americanos / Gertrude Stein
40. El asesinato de Rogelio Ackroyd / Agatha Christie
41. Al faro / Virginia Woolf
42. Quicksand / Nella Larsen
43. El pozo de la soledad / Radclyffe Hall
44. Orlando / Virginia Woolf
45. Passing / Nella Larsen
46. Las olas / Virginia Woolf
47. La hija de Robert Poste / Stella Gibbons
48. A Day Off / Storm Jameson
49. Testament of Youth / Vera Brittain
50. Autobiografía de Alice B. Toklas / Gertrude Stein
51. Muerte de un agente de publicidad / Dorothy L. Sayers
52. Los nueve sastres / Dorothy L. Sayers
53. El bosque de la noche / Djuna Barnes
54. Lo que el viento se llevó / Margaret Mitchell
55. La caña que piensa / Rebecca West
56. Summer Will Show / Sylvia Townsend Warner
57. Memorias de África / Isak Dinesen (Karen Blixen)
58. Sus ojos miraban a Dios / Zora Neale Hurston
59. Rebeca / Daphne du Maurier
60. Miss Pettigrew Lives for a Day / Winifred Watson
61. Buenos días, medianoche / Jean Rhys
62. El hombre que amaba a los niños / Christina Stead
63. Pippi Calzaslargas / Astrid Lindgren
64. Memorias de Leticia Valle / Rosa Chacel
65. La flauta de la lata / Gabrielle Roy
66. Nada / Carmen Laforet
67. The Heat of the Day / Elizabeth Bowen
68. Amor en un clima frío / Nancy Mitford
69. Canta la hierba / Doris Lessing
70. Memorias de Adriano / Marguerite Yourcenar
71. Sangre sabia / Flannery O’Connor
72. Historia de O / Pauline Réage
73. Bajo la red / Iris Murdoch
74. Los mandarines / Simone de Beauvoir
75. Buenos días tristeza / Françoise Sagan
76. El talento de Mr. Ripley / Patricia Highsmith
77. La campana / Iris Murdoch
78. The Bitter Glass / Eilís Dillon
79. Matar un ruiseñor / Harper Lee
80. The Country Girls / Edna O’Brien
81. Primera memoria / Ana María Matute
82. The Prime of Miss Jean Brodie / Muriel Spark
83. Cabeza cortada / Iris Murdoch
84. El cuaderno dorado / Doris Lessing
85. Girl with Green Eyes / Edna O’Brien
86. La plaza del Diamante / Mercè Rodoreda
87. La campana de cristal / Sylvia Plath
88. Las señoritas de escasos medios / Muriel Spark
89. El arrebato de Lol von Stein / Marguerite Duras
90. La pasión según G.H. / Clarice Lispector
91. Todo lo que crece tiene que converger / Flannery O’Connor
92. Ancho mar de los Sargazos / Jean Rhys
93. Pilgrimage / Dorothy Richardson
94. Eva Trout / Elizabeth Bowen
95. Noticias sobre Christa T. / Christa Wolf
96. them / Joyce Carol Oates
97. Hasta no verte, Jesús mío / Elena Poniatowska
98. Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado / Maya Angelou
99. Ojos azules / Toni Morrison
100. Resurgir / Margaret Atwood
101. Kôkotsu no hito / Sawako Ariyoshi
102. A Question of Power / Bessie Head
103. Miedo a volar / Erica Jong
104. Te dejo el mar / Carme Riera
105. Muestra de infancia / Christa Wolf
106. Las delicias de la maternidad / Buchi Emecheta
107. Entrevista con el vampiro / Anne Rice
108. La hora de la estrella / Clarice Lispector
109. La canción de Salomón / Toni Morrison
110. Delta de Venus / Anaïs Nin
111. El mar, el mar / Iris Murdoch
112. El cuarto de atrás / Carmen Martín Gaite
113. La hija de Burger / Nadine Gordimer
114. Shikasta / Doris Lessing
115. La gente de July / Nadine Gordimer
116. La casa de los espíritus / Isabel Allende
117. El color púrpura / Alice Walker
118. La pianista / Elfriede Jelinek
119. Aborto en la escuela / Kathy Acker
120. Noches en el circo / Angela Carter
121. El amante / Marguerite Duras
122. El cuento de la criada / Margaret Atwood
123. La historia de Simon / Marianne Frediksson
124. Anagramas / Lorrie Moore
125. Beloved / Toni Morrison
126. El camino radiante / Margaret Drabble
127. Kitchen / Banana Yoshimoto
128. Nervous Conditions / Tsitsi Dangarembga
129. Los paraísos ciegos / Duong Thu Huong
130. Como agua para chocolate / Laura Esquivel
131. Espejismos / Jeannette Winterson
132. Como la vida misma / Lorrie Moore
133. The Laws / Connie Palmen
134. Astradeni / Eugenia Fakinou
135. Cisnes salvajes / Jung Chang
136. Una infancia en Marraquech / Esther Freud
137. Memoirs of Rain / Sunetra Gupta
138. Asphodel / Hilda Doolittle
139. Escrito en el cuerpo / Jeanette Winterson
140. Indigo / Marina Warner
141. En posesión del secreto de la alegría / Alice Walker
142. La vida es un caravasar / Emine Sevgi Özdamar
143. El secreto / Donna Tartt
144. La memoria de las piedras / Carol Shields
145. Gemelas / Tessa de Loo
146. Looking for a Possible Dance / A.L. Kennedy
147. Atando cabos / E. Annie Proulx
148. La escala de los mapas / Belén Gopegui
149. El amor molesto / Elena Ferrante
150. The End of the Story / Lydia Davis
151. Love’s Work / Gillian Rose
152. Alias Grace / Margaret Atwood
153. Ghost Road / Pat Barker
154. Piezas fugitivas / Anne Michaels
155. La locura de Foucault / Patricia Dunker
156. El Dios de las pequeñas cosas / Arundhati Roy
157. Margot en de Engelen / Kristien Hemmerechts
158. Kurosufaia (Crossfire) / Miyabe Miyuki
159. La biblia envenenada / Barbara Kingsolver
160. Como si yo no estuviera / Slavenka Drakulić
161. El museo de la rendición incondicional / Dubravka Ugresić
162. Estupor y temblores / Amélie Nothomb
163. Blonde / Joyce Carol Oates
164. Small Remedies / Shashi Deshpande
165. Dientes blancos / Zadie Smith
166. No te muevas / Margaret Mazzantini
167. Los aires difíciles / Almudena Grandes
168. The Namesake / Jhumpa Lahiri
169. Todo cuanto amé / Siri Hustvedt
170. La Biblia de barro / Julia Navarro
171. La elegancia del erizo / Muriel Barbery
172. Llévame contigo / M. J. Hyland
173. El legado de la perdida / Kiran Desai
174. Medio sol amarillo / Chimamanda Ngozi Adichie
175. El encuentro / Anne Enright
176. En casa / Marilynne Robinson
177. Cost / Roxanna Robinson
178. A pie de la escalera / Lorrie Moore
179. El tiempo es un canalla / Jennifer Egan
180. Americanah / Chimamanda Ngozi Adichie
181. Los lanzallamas / Rachel Kushner
182. A girl is a half – formed thing / Eimear McBride
183. El fin del Homo Sovieticus / Svetlana Alexievich
184. El jilguero / Dona Tartt
185. La niña perdida / Elena Ferrante
186. H de halcón / Helen Macdonald

«1001 libros que hay que leer antes de morir», de Peter Boxall y José-Carlos Mainer. Grijalbo (2006). Traducción de Adriana A. Adanalian Payaslian. 

Poema · Criatura múltiple, de María Beneyto

Poema · Criatura múltiple, de María Beneyto

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«En mis comienzos no tenía un propósito definido al escribir poesía. Lo hacía, como supongo sucede en cada joven poeta, que sólo quiere dejar de angustiarse frente a la vida y consigo mismo, inmerso en la emotividad que le asalta por todas partes, eso que en la juventud a todos nos duele y seduce de alguna manera».

 

Ni siquiera yo sé por qué me vive

la vida, este aluvión de torpes luces

en criaturas reunidas, aguas

que vienen a mezclarse al caudal mío…

 

¡Soy yo tantas mujeres en mí misma!

¡Están viviendo en mí tantas promesas,

tantas desolaciones y amarguras,

tanta verdad que no me pertenece!

 

Tengo la vida demasiado ciega

con recuerdos —¿de dónde?— que me agobian,

con nostalgias profundas —¿de qué cimas?—

¡Y mi voz, viene a veces tan lejos!

 

¿Qué estéril hembra honda me recorre

esta heredad vital que soy, gritando?

¿Qué mujer oscurísima y humilde

dispone en mí este sol para el consuelo?

 

¿Qué caminante altísima se cansa

de poblarse en la luz hacia la sombra,

y se acoge al origen, a mi orilla,

junto a los dulces animales vivos?

 

¿Vengo de raza de mujeres tristes,

con todas las tristezas silenciadas,

o que callaron el susurro exacto

del amor, y me empujan a decirlo?

 

¿Quién me ha ordenado ineludiblemente

hablar con voz ajena a mi silencio,

presintiendo, crecida, o recordando,

existiendo a la vez de tantos modos?

 

Yo, múltiple, plural, amigos míos,

no soy nada. Soy todo. Soy aquélla

que se quejaba a Dios de no ser río

y ser mar, ser clamor y no palabra,

ser laberinto y no sencilla ruta,

ser colmena y no ser única abeja…

 


«Criatura múltiple», de María Beneyto (España, 1925). Poema recogido en la antología «En voz alta: las poetas de las generaciones de los 50 y los 70», de Sharon Keefe Ugalde. Ediciones Hiperión (2007). 

Cinco figuras sobre un pedestal, de Viktoria Tókareva

Cinco figuras sobre un pedestal, de Viktoria Tókareva

07-09-19

«Cuando la gente mira las rosas, ¿quién recuerda el abono? ¿El estiércol de vaca?».

Comienzo la entrada con esta única cita porque pocas otras agrupaciones de palabras despertaron mi interés; confieso que no pude prestarles suficiente atención. Tan sólo buscaba descubrir el final de un relato que no me estaba gustando.

Victoria Tókareva nos cuenta la historia de una mujer de treinta y ocho años que acaba emprendiendo un viaje para cubrir una noticia de interés periodístico. Conforme las páginas se cargan con una prosa escueta y sencillos diálogos, descubrimos sus preocupaciones y sus declaraciones más íntimas. En su breve travesía aparecen distintos personajes cuyos nombres son dados por ella. Está, por tanto, la Cabra, el Ángel… De un modo ilusorio, más o menos comprensible o compartido, se entremezclan con sus propios recuerdos.

El contenido no me llegó a conmover ni me agradó la narración. Tampoco encontré énfasis en ninguna línea, por lo que no conseguía diferenciar la seriedad del supuesto humor que caracteriza los cuentos de la autora. En cuanto a la protagonista, no sentí cercanía alguna ni comprensión hacia sus ideas. Me costaba confiar en su visión, ya que siempre parecía juzgar a sus interlocutores, sin siquiera conocerlos.

Quizás ocurra una reconciliación más en adelante, cuando su nombre haya sido olvidado. Es entonces cuando volvería a ofrecer una versión, tal vez, algo más positiva.


«Cinco figuras sobre un pedestal», relato de Victoria Tókareva que forma parte de la antología «Escritoras rusas», de Icaria editorial (1997). Traducción de Margarita Estapé. Goodreads 1/5 ⭐️

La selva simbólica, de Inés Vecchietti

La selva simbólica, de Inés Vecchietti

14-08-19

Creo en la magia de Inés Vecchietti; más bien, la siento con toda la seguridad de la cual pueda disponer, y, para haceros partícipes de ella, sólo necesito recuperar el tiempo; volver, por tanto, a esa primera línea.

Hace un año que duermo en esta casa. Tras el primer punto nada reseñable ocurre, ya que el efecto del hechizo no es inmediato. Sin embargo, con esas primeras palabras, vienen todas las demás, y no lo hacen de un modo singular, sino que crecen ante la mirada; se desprenden de los folios, dejando sobre ellas tan sólo una tenue marca de tinta como evidencia de aquello que fueron. Durante un cierto tiempo, uno muy relativo, flotan en el aire, sin ningún orden establecido, dejándose llevar, quizás, por el azar. Pero en el momento menos esperado, te encuentran. Y es de este modo cómo la maga se hace con tu alma; su dominio es tan poderoso —está tan adentro tuyo— que no se percibe en el preciso instante, por lo que los efectos de la hechicería se observan a larga distancia temporal.

Con esta gran revelación, preguntarían, ¿cómo se reconoce su magia? Pues bien, el impacto varía, dependiendo de las circunstancias personales. Se nota un cambio; una variación en el estado emocional. En otras palabras, una liberación del espíritu.

Buscas amar; ser volcán y recorrer regiones con tu fuego. Sientes también, sin ninguna razón aparente, la necesidad de abrir la ventana de tu habitación y atrapar el cielo entre las pestañas. Abandonas. Ubicas en la blanca pared todas tus islas, algunas más cercanas que otras. Apareces luego en una de ellas porque al desearlo, simplemente llegas. Tu isla, la más lejana, está vacía, pero una silenciosa selva te llama, mientras que unos ciervos comen de tus pupilas conforme los miras. No apagas tu sueño. Ahora también quieres ser viento y vivir a través de una tormenta; pero un rayo te convierte en río. Desciendes. Tu cuerpo desnudo envuelve un árbol. Y nacen de tu boca hojas verdes. Descubres, una vez más, un ciervo en una agua cristalina. La imagen devuelta es la tuya. Escupes frambuesas porque no te gustan, más querías probarlas. El día se convierte en noche. Gritas. Una herida se genera en uno de los costados, pero al poco tiempo se llena con los nidos de unos pájaros extranjeros. Entierras flores rojas en el valle; y al día siguiente, desentierras unas que son azules. Rezas. Es la voz de tu diosa que te está hablando en un idioma incomprensible, entonces rompes con ella, aislándola, y escuchas el aleteo de una mariposa. Te vistes de pétalos, vuelves a ser ciervo, aire, mar, bosque… Lo eres todo al mismo tiempo, ocupando el espacio de una nube que te hace llover sobre unas montañas. Y cuando el vértigo te obliga a abrir los ojos, despiertas. El libro está cerrado. La maga te abraza.

Horas más tarde, tanteas la posibilidad. Has estado expuesto al hechizo; has recordado parte de lo que eres y deseas coger un cuaderno para dibujar símbolos en torno a tu figura. Tú también crees en la magia de Inés Vecchietti.

«Necesito ir a donde está el amor. Voy a seguir al amor. Moverme entre las cosas que me gustan. Decir que sí en mi corazón. Cuidarme y llevarme en brazos por toda la casa. Decir desde mi boca mi nombre prendido fuego. Decir mi nombre y dejarlo libre».

(La selva simbólica, un libro editado de la forma más bella posible, con unas representativas ilustraciones propias de la autora, te permite sentir(te) desde dentro, siendo el lugar que siempre quedará habitado.)


«La selva simbólica», de Inés Vecchietti. Índigo Editoras (2019). Goodreads 5/5 ⭐️

Dueños de sus vidas, de Irina Grékova

Dueños de sus vidas, de Irina Grékova

26-07-19

«[…] cada uno de nosotros vive en un mundo bastante cerrado, y le parece que este mundo lo es todo».

Elena Sergeevna Ventsel, también conocida como Irina Grékova, se dedicó a las matemáticas, pero también escribió, siendo autora de varias novelas y un libro de poesías. Con esta frase anterior redactada en base al contenido de Wikipedia, tendría que conformarme, más no lo hago. Es por ello que en tantas ocasiones acabo leyendo los libros con fervor, deseando encender las palabras para encontrar bajo ellas alguna pista que me pudiera llevar hacia sus creadores. Sin embargo, se necesita tener en común un algo para poder ver; quizás, una mirada exacta o la misma longitud de los dedos.

No sé en qué medida está la propia escritora en su relato, Dueños de sus vidas, pues sería muy pronto decirlo. Pero lo que sí es seguro es que lo están muchas otras almas rusas, de un modo directo o indirecto, representando tanto a la mujer solitaria del tren como al hombre delgado cuya identidad no se la reconoce ni él mismo. Entre los dos se encuentra también un ser en cuyo espíritu no existe nada excesivo y que vive sus días como si la tierra fuera el cielo; como si fuera un mero pájaro. A diferencia de ese ser, está otro que respira a pesar de las corrientes, con los pies sujetos al tambaleante suelo.

Todos ellos parecen conformar la historia, más es la historia la que los fabrica. Los distantes lectores estamos frente al espejo del pasado, donde tras el asesinato de Kirov, destierran a las personas de Leningrado. A través de la transparencia de este cristal, los personajes buscan hacerse sentir, y, sin embargo, no aparecen en listas. Quiénes eran, quiénes lo son a medida que ubicamos nuestros ojos sobre sus figuras, y quiénes podrían llegar a ser.

El hombre delgado pregunta si en alguna parte existen los dueños de sus propias vidas, mientras la mujer solitaria le transmite una respuesta aparentemente afirmativa; pero cuán de positiva lo será.


«Dueños de sus vidas», relato de Irina Grékova que forma parte de la antología «Escritoras rusas», de Icaria editorial (1997). Traducción de Margarita Estapé. Goodreads 3/5 ⭐️

Cuatro poemarios publicados por Pre-Textos

Cuatro poemarios publicados por Pre-Textos

Leí, sin siquiera pretenderlo, cuatro obras poéticas, una tras otra, de una editorial que siempre despierta mi interés, Pre-Textos; llegaron a mí para quedarse, especialmente dos de ellas, y hago referencia a Salvo el humo, de María Rosa Vicente Olivas, y La nieve blanca, de José Carlos Rosales, por la forma de sus líneas y debido a las emociones contenidas. En cuanto a los otros dos poemarios, hicieron percibirme en un tiempo corto y en un espacio cercano, resultando ser más que suficiente para dejarlos en mi estantería con definido aprecio, pudiéndolos sentir desde una cama donde transcurren las horas más calladas.

  • Salvo el humo, de María Rosa Vicente Olivas (Pre-Textos, 2014) ~ 4/5 ⭐️

«Si el pasado te busca / y te reencuentra / no lo evites. Asume / que el olvido se nutre de distancia, / de vida en equilibrio / sobre un círculo / tal vez defectuoso, / que con movimiento recupera / su voluntad de giro. / Y al rodar se descubren / los antiguos poemas, / de cuando la inocencia / era edad y era tímida / medida del futuro. / Lo que el límite tuvo de excitante / unos años después. Quizás el tiempo / de volverte invisible. / Si te encuentra / después de este silencio, no te niegues / a jugar la partida que te ofrece. / Guíñale el corazón. Dale tus señas». La vida en equilibrio (p. 13)

«De tu manera de rozar el mundo / recuerdas que perdieron / su sentido los versos / cuando gritó la vida / detrás de la frontera del papel. / Guardas de aquellos días / una manera de mirar distinta, / muchos huecos con nombre / y el riesgo de ser parte de un futuro imperfecto». El futuro imperfecto (p. 27)

«Continuarás haciendo de las cosas / un mundo, cuando sabes / que todo es relativo y nada queda / para después, si sigues / jugando a la defensa / de una torre vencida. / Y seguirás / pidiéndole a la vida demasiado, / y despreciando aquello que el instante / ofrece de ilusión. Nada es eterno / y tú menos que nadie. En la memoria / ya nada se repite, salvo el humo / que dejan las historias inconclusas». Salvo el humo (p. 39)

«Una imagen de un cuerpo que se abraza / a la almohada desnuda, / absorto en el instante / en que los sueños dejan de ser sueños / y un velo opaco cubre los recuerdos más nítidos. / Algún rayo furtivo / de sol intenta darle / claridad al oficio de vestirse / con las ropas anónimas del frío. / En otra habitación / alguien espera / que el sueño llegue pronto, / y ha dejado / tirados por el suelo los vestigios / de una noche profunda y malherida. / Siente sobre los párpados el peso / de imágenes que flotan. / Tal vez en el recodo del sueño y la vigilia / compartan un paisaje clandestino, / sin saberse siquiera / pasajeros de un sueño ya olvidado». Relojes diferentes (p. 49)

  • La nieve blanca, de José Carlos Rosales (Pre-Textos, 1995) ~ 4/5 ⭐️

«El silencio confuso de la nieve al caer, / la nostalgia de aquello que no quiere ocurrir». El silencio confuso (p. 45)

«El que escoge al azar un desvío / y descubre un paisaje nevado: / como si nunca hubiera / dejado de ser niño, / como si el tiempo a veces se olvidara / de lograr su venganza». Un paisaje nevado (p. 50)

«La rama se dobla / bajo el peso leve / de la nieve mientras / los sentidos traman / un ensueño inútil, / tan fugaz que a veces, / cuando el mundo vuelve, / hace que la rama, / bajo el peso leve / de la nieve blanca, / se quiebre sin ruido / y aparezca rota / y el viento la arrastre / despacio, con calma, / como el tiempo gasta / las cosas que un día, / fingiéndose firmes, / nos hicieron daño». Peso leve (p. 53)

«Después de la nevada / furtiva de esta noche, / una luz limpia trae / de la calle el indicio / de que todo ha cambiado: / la ciudad quedó quieta / y alguien dice en voz baja, / cerca de ti, tu nombre, / frases de amor, caricias / que serán casi un nido / y dejarán un poso / secreto de ternura. / Y aunque la nieve blanca / que ahora cubre las calles / desaparezca y huya, / esa voz permanece / y nada puede el frío / más triste del invierno». Las caricias (p. 54)

  • Los tres días, de Esperanza López Parada (Pre-Textos, 1993) ~ 3/5 ⭐️

«Yo golpeo la pared y tú me respondes / con un ritmo presente, levantando entre nosotros, / con un sonido callado que no es el de la carne, / sin sentido y sin carácter y que nada explica, / por mucho que lo deseáramos elocuente. / Nada declara salvo que todavía estamos, / que seguimos aquí y cada cual en su sangre, / prendidos en la cerrada luz de los cuartos». El cuarto de al lado (p. 13)

«Si no respondes, resulta más duro, / pues se cuenta de morir que es un reino sin signos, / ni el comercio ni el lenguaje son su asunto. / Quiere decir que el puesto te ha vencido / y este encierro te derrota, que ya te cansa / esta fatiga de la que estamos hechos. / Significa que eres ahora sombra inquieta / y huyes y desertas y viajas por las cosas / atravesando sin ley sus muros y sus celdas». El cuarto de al lado (p. 14)

«Con lo que amo no mantengo más que una leve lucha, / no me queda sino una resistencia, un resto que se obstina. / Y cuando desciendo con el ruido de un cuerpo simple, / cuando voy, no importa lo que dejo y no importa / salvo adónde marcho, una tierra definida y palpable, / el suelo sin extremos donde al fin anochece». Los tres días (p. 65)

«Cuando todavía aguardabas al primer hijo / solías tenderte en la hierba para dormir profundo, / te extendías con descuido encima de los campos. / Un sonido te llegaba, un sonido traído de lejos. / El niño comía entonces de tu corazón y descansaba / en otro sitio. Sobre la piel redonda, la tendida piel, / volaban aves, se levantaba el sol y venía a ponerse. / En una hora nacían los días y quedaban completos. / Tu sueño solo iniciaba una tarde y concluía varias. / Con tu peso girabas en el giro del cielo». Los tres días (p. 69)

«Sólo cuando están lejos quedan las cosas cerca, / sólo cuando partimos, regresamos. / Al cerrarse una puerta, se abre un mundo. / Adiós es bienvenida, el recuerdo, vivencia. / Y ha de venir la muerte a despojarnos / de lo que, por presente, no vivimos». El recuerdo, vivencia (p. 15)

«A veces, cuando estoy sola conmigo / me pregunto si soy yo realmente / quien está en mí, de mí acompañada, / o si en mí, solamente, / se aposenta otro yo que en mí confía / y por mucho apreciarme, en mí se siente. / Si no soy yo ¿quién es la que me lleva? / ¿Con qué añoranzas sustenté mis sueños? / ¿Son suyos o son míos? / Alguna miente y usurpa odios y afectos / que en modo alguno a ella pertenecen. / ¿A quién le debo entonces mis recuerdos? / ¿Son impostados todos mis deseos? / ¿Los doy, los tengo, o me los atribuyo? / ¿En qué momento, temeroso, incierto, / empezarán mis dos a entremeterse?» La otra (p. 16)