La selva simbólica, de Inés Vecchietti

La selva simbólica, de Inés Vecchietti

14-08-19

Creo en la magia de Inés Vecchietti; más bien, la siento con toda la seguridad de la cual pueda disponer, y, para haceros partícipes de ella, sólo necesito recuperar el tiempo; volver, por tanto, a esa primera línea.

Hace un año que duermo en esta casa. Tras el primer punto nada reseñable ocurre, ya que el efecto del hechizo no es inmediato. Sin embargo, con esas primeras palabras, vienen todas las demás, y no lo hacen de un modo singular, sino que crecen ante la mirada; se desprenden de los folios, dejando sobre ellas tan sólo una tenue marca de tinta como evidencia de aquello que fueron. Durante un cierto tiempo, uno muy relativo, flotan en el aire, sin ningún orden establecido, dejándose llevar, quizás, por el azar. Pero en el momento menos esperado, te encuentran. Y es de este modo cómo la maga se hace con tu alma; su dominio es tan poderoso —está tan adentro tuyo— que no se percibe en el preciso instante, por lo que los efectos de la hechicería se observan a larga distancia temporal.

Con esta gran revelación, preguntarían, ¿cómo se reconoce su magia? Pues bien, el impacto varía, dependiendo de las circunstancias personales. Se nota un cambio; una variación en el estado emocional. En otras palabras, una liberación del espíritu.

Buscas amar; ser volcán y recorrer regiones con tu fuego. Sientes también, sin ninguna razón aparente, la necesidad de abrir la ventana de tu habitación y atrapar el cielo entre las pestañas. Abandonas. Ubicas en la blanca pared todas tus islas, algunas más cercanas que otras. Apareces luego en una de ellas porque al desearlo, simplemente llegas. Tu isla, la más lejana, está vacía, pero una silenciosa selva te llama, mientras que unos ciervos comen de tus pupilas conforme los miras. No apagas tu sueño. Ahora también quieres ser viento y vivir a través de una tormenta; pero un rayo te convierte en río. Desciendes. Tu cuerpo desnudo envuelve un árbol. Y nacen de tu boca hojas verdes. Descubres, una vez más, un ciervo en una agua cristalina. La imagen devuelta es la tuya. Escupes frambuesas porque no te gustan, más querías probarlas. El día se convierte en noche. Gritas. Una herida se genera en uno de los costados, pero al poco tiempo se llena con los nidos de unos pájaros extranjeros. Entierras flores rojas en el valle; y al día siguiente, desentierras unas que son azules. Rezas. Es la voz de tu diosa que te está hablando en un idioma incomprensible, entonces rompes con ella, aislándola, y escuchas el aleteo de una mariposa. Te vistes de pétalos, vuelves a ser ciervo, aire, mar, bosque… Lo eres todo al mismo tiempo, ocupando el espacio de una nube que te hace llover sobre unas montañas. Y cuando el vértigo te obliga a abrir los ojos, despiertas. El libro está cerrado. La maga te abraza.

Horas más tarde, tanteas la posibilidad. Has estado expuesto al hechizo; has recordado parte de lo que eres y deseas coger un cuaderno para dibujar símbolos en torno a tu figura. Tú también crees en la magia de Inés Vecchietti.

«Necesito ir a donde está el amor. Voy a seguir al amor. Moverme entre las cosas que me gustan. Decir que sí en mi corazón. Cuidarme y llevarme en brazos por toda la casa. Decir desde mi boca mi nombre prendido fuego. Decir mi nombre y dejarlo libre».

(La selva simbólica, un libro editado de la forma más bella posible, con unas representativas ilustraciones propias de la autora, te permite sentir(te) desde dentro, siendo el lugar que siempre quedará habitado.)


«La selva simbólica», de Inés Vecchietti. Índigo Editoras (2019). Goodreads 5/5 ⭐️

Diarios | 1 – Anaïs Nin

Diarios | 1 – Anaïs Nin

«La vida corriente no me interesa. Sólo busco los momentos fuertes. Estoy de acuerdo con los surrealistas, busco lo maravilloso. Quiero ser una escritora que recuerde a los demás que esos momentos existen; quiero demostrar que hay espacios infinitos, significados infinitos, dimensiones infinitas. Pero no siempre me encuentro en lo que yo llamo estado de gracia. Tengo días de iluminaciones y enfebrecimiento. Días en que la música de mi mente se interrumpe. Entonces remiendo calcetines, podo árboles, recojo fruta, saco brillo a los muebles. Pero mientras estoy haciendo esas cosas siento que no vivo».


Fragmento de los diarios de Anaïs Nin, «Diario I (1931-1934)» (p. 17). Editorial Bruguera (1981).

Diarios | 3 – Alejandra Pizarnik

Diarios | 3 – Alejandra Pizarnik

«Cada cual se forja su mundo. Mi mundo es esta habitación. Fuera de ella está lo desconocido, lo indiferente, que no tengo deseos de explorar. Acá es donde siento la limitación. Acá es donde veo lo vano de los esfuerzos humanos. De pronto, me asalta la idea de vivir. Me pregunto si vivo. No sé qué es vivir. Además, al estar acá, respondo a mis necesidades. Necesito de esta soledad llena de libros, de música, de humo y café. ¡Vivir! Supongo que vivir la vida significa gozarla. Pues mi goce es este.

Antes de salir, entra mi madre a mi cuarto preguntándome si tengo cierto objeto que necesita. Le respondo distraída que no tengo tal cosa. Ella me mira risueña y maliciosa y me entrega sigilosamente un cigarillo extranjero que hurtó del atado de mi padre. Le agradezco mientras se va rápidamente. Me río emocionada. ¡Qué buenos son estos pequeños momentos! Es como le dije cierta vez a Elena, a raíz de una pregunta sobre mi estado de felicidad: No. No soy feliz, pero hay en mi vida pequeños trozos felices, soplos de dicha que suavizan el permanente estado angustioso. Y esos momentos me permiten vivir».


Fragmento de los diarios de Alejandra Pizarnik, «Diarios» (p. 134). Lumen Editorial (2014). Goodreads

Diarios | Leyre Villate García

Diarios | Leyre Villate García

«Quizá sea yo la que se condena al ostracismo. Condena de no sé qué crimen. ¿Del de desear escribir? Es decir, ¿al desear escribir me castigo con soledad y aislamiento precisamente para escribir? ¿Es una estrategia o un premio? Tú quieres escribir, rodéate del ambiente adecuado, de tu habitación propia, de independencia, de silencio, de soledad y escribirás, sacrificarás tu bienestar social por la pasión literaria, sin traicionarte, siempre te gustó más la compañía de los libros que la de las personas, ¿no? Porque estando tan aislada por fin puedes conectar contigo misma, para estar sola pero sola contigo en la palabra, intentas descubrir quién eres o quién es éste tú/yo al que hablas y con quien discutes. El exilio te permite encontrarte a ti misma, estar en tu ser es tu verdadera patria».


Fragmento de los diarios de Leyre Villate García, «Sin título» (p. 261), publicados en «La desconocida que soy, diarios íntimos, vol I», diarios de varias autoras. Índigo Editoras (2018). Goodreads

Diarios | 2 – Alejandra Pizarnik

Diarios | 2 – Alejandra Pizarnik

«Pienso que actualmente todo argumento sería autobiográfico. No tengo el menor deseo de crear seres felices, ni países que no he visto ni situaciones en que no intervine. Tal es mi egoísmo o lo que sea. Cierro los párpados y recorro mi vida. Sonrío. ¿Se la puede llamar intensa? Creo que sí. Inconscientemente intensa. Cada día lo siento más. Cada minuto tomo más conciencia de mí y mi sonrisa se amarga. Me siento agotada. En estos momentos oigo los furiosos arranques de algún jazz-band cercano. Risas, fiesta, baile, bromas, hermosos vestidos y el corazón saltando. ¡Cuán lejano! Es como si hubiese sucedido hace veinte años. Mis ojos se irritan. Sí. Estoy agotada. Deshecha. Me pesa el disfraz de extravagante originalísima, de niñita adorable, de liberal, de todo. Me siento desdichada… ¿y la novela?

Me gustaría una novela autobiográfica, pero escrita en tercera persona. Por supuesto que comenzaría en mis diecisiete años. Lo anterior no tiene interés. (¿Y todas las escapatorias de tu ambiente? ¿Y tus sollozos en las escaleras? ¿Y el temor a los lazos?)

Pero pienso que hay que escribir cuando se tiene qué decir. ¿Qué diría yo? ¡Mis angustias! ¡Mis anhelos! ¡Mis invisibilidades!»


Fragmento de los diarios de Alejandra Pizarnik, «Diarios» (p. 41). Lumen Editorial (2014). Goodreads

Diarios | Susana Simavilla

Diarios | Susana Simavilla

«Es extraño cómo las voces pueden provocarnos o no rechazo. Cómo algunas voces pueden ser una tabla de salvación. Melodía para los oídos o desdén absoluto. Algunas voces tan amadas pueden pasar a ser indiferentes. Es extraño. No sentir nada de repente. Que un espacio se muestre libre de emociones. Transitar el vacío y no encontrar nada. Ni rastro de lo que pensé. ¿Dónde están las que ya no soy? Es extraño. Cómo ese vacío llega a mi vida como purgante, haciendo que me desplace de los lugares a los que ya no pertenezco. Que de repente el esfuerzo titánico por liberarme de algo se muestre sin más como algo innecesario, porque hay una parte de mí que se ha ido sola y por adelantado. Como emisaria de una nueva realidad. No pasa nada. Encontraré mi modo de estar en ese vacío. Aunque quede libre de todo. No pretendo llenarlo con nada. Por fin».


Fragmento de los diarios de Susana Simavilla, «Sin título» (p. 67), publicados en «La desconocida que soy, diarios íntimos, vol I», diarios de varias autoras. Índigo Editoras (2018). Goodreads

Diarios | 1 – Alejandra Pizarnik

Diarios | 1 – Alejandra Pizarnik

«Entonces… ¿qué? Te preguntas temerosa de hallar respuesta. La respuesta. Por mis frases deduzco que tiendo a elegir el estudio y la creación. Pero también hay algo que se rebela ¡y con causa! Es mi sexo. Acepto encantada las horas del día llenas de libros y de belleza, pero ¡las noches! ¡Las frías noches de invierno! Noches en que oprimo desesperada la almohada suspirando por transformarla en un rostro humano. ¡Y mi cuerpo que ningún brazo oprime! ¡Y mis labios besando el vacío! ¿Cómo otorgar lo que anhela, a mi cuerpo febril? No quiero amantes (pues desordenarían las horas de estudio). ¡Al diablo! ¡Tendrían que crearse burdeles especiales para mujeres-artistas! Pero no las hay… ¡y es tan trágica la visión de una mujer madura sorbiéndose el cuerpo en la aridez de la noche! Y eso es lo que me espera. Esa imagen destruye todas las embriagueces sagradas».


Fragmento de los diarios de Alejandra Pizarnik, «Diarios» (p. 83). Lumen Editorial (2014). Goodreads